martes, 22 de noviembre de 2016

Papa Francisco se acerca a la realidad de las mujeres


Católicas por el Derecho a Decidir valora cultura de misericordia fomentada por el pontífice


La Red Latinoamericana de Católicas por el Derecho a Decidir, a través de su filial en República Dominicana, saludó hoy las declaraciones del Papa Francisco expresadas en la Carta Apostólica “Misericordia y paz”, donde concede a todos los sacerdotes la facultad de absolver el pecado del aborto de manera indefinida.

Al conmemorarse el próximo viernes 25 el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres, hicieron un llamado de atención al Estado, a las iglesias y a la sociedad civil para contribuir en la transformación de lo que señalan como “barreras morales y religiosas que impiden despenalizar las conciencias de las mujeres cuando toman decisiones”, en una clara referencia a la interrupción de un embarazo.

La Red Latinoamericana de Católicas por el Derecho a Decidir se identifica como   un movimiento autónomo de personas católicas y feministas, comprometidas con la búsqueda de justicia social en América Latina y el Caribe, que está presente en 11 países de la región.  En la República Dominicana, tiene su sede en Santiago de los Caballeros, presidida por la teóloga y psicóloga Lisette Genao.

En una nota de prensa, consideran que el Papa Francisco muestra un acercamiento a la realidad de muchas mujeres que se encuentran ante el imperativo de interrumpir un embarazo no deseado y en consecuencia, haya concedido a todos los sacerdotes de manera indefinida “la facultad de absolver a quienes hayan procurado el pecado de aborto”.

La organización resaltó que “valoramos los esfuerzos del Papa Francisco para fomentar en la Iglesia católica “una cultura de la misericordia” que aproxime a la feligresía a la imagen de un Dios justo, incluyente y acogedor, que comprende las alegrías y tristezas de todos, e intente recuperar la plena comunión sin estigmatizar a nadie”, destaca la nota.


Hicieron un llamado a las autoridades eclesiásticas a continuar el acercamiento del Papa Francisco a las personas que sufren daño físico, moral y espiritual, en particular a las mujeres víctimas de violencia sexual y las decisiones que ellas toman.

martes, 18 de octubre de 2016

Centro Metas

Cuando se quiere, se puede

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Alrededor del 40% de las integrantes de la Asociación de Mujeres Técnicas en Trabajos No Tradicionales –AMUTEC-, son madres solteras. Así lo señala Rosa Elena Moreno, coordinadora de AMUTEC.

“Somos mujeres orgullosas de lo que somos, que creemos en nosotras mismas y que hemos encontrado en AMUTEC otra familia”, dice emotivamente esta mujer que la vida a forjado a golpe de experiencias vividas y metas superadas.

Rosa Elena Moreno, coordinadora de AMUTEC
AMUTEC es la organización que agrupa  a las mujeres que se han capacitado en trabajos no tradicionales, y que también forman parte de Centro Metas, la tienda donde exhiben y venden sus producciones en diferentes áreas, como ebanistería y artesanía, entre otros.

Rosa Elena, casada joven con un hombre que le doblaba la edad, logró hacer el curso histórico que se dio en Katanga por el año 1996 con mucho esfuerzo, “tenía que dejar a los niños desayunados y en el colegio, un hombre listo para irse a su trabajo y regresar corriendo para tener comida en la mesa antes de la una de la tarde” cuenta Rosa Elena con una sonrisa de pesar.

“Cuando le dije al hombre (como se refiere al que fue su esposo), que quería hacer ese curso, me dijo que no, que una mujer que hiciera ese tipo de cosas de hombres, era capaz de darle un mal golpe al marido”, expresa, y en su mirada podemos ver un mundo de sentimientos y del brío que le permitió saltar todos los obstáculos.

“Fue un año de duras pruebas, pues yo tenía que aprender un oficio y además saber que de eso tenía que mantener a mis tres hijos, y ya tengo más de 20 años sola y si fueran 80 más, sola me quedaría, pues sé que soy capaz de salir adelante por mi propio esfuerzo”, enfatiza Rosa Elena Moreno, una mujer, madre, empresaria, amiga, ser humano dinámico que a pesar de las adversidades, no pierde su dulzura.

Y su experiencia es la que recogemos para ilustrar lo que ha significado para estas mujeres el acceso a los avances tecnológicos, que cuando se mira la evaluación anual de CE-MUJER, la institución que las asesora, aparece reseñado como: “Se realizó un segundo curso sobre los programas básicos computarizados, que culminó con la certificación de 13 mujeres microempresarias de los Municipios Santo Domingo Este, Santo Domingo Norte y del Distrito Nacional, con una duración de 35 horas”.

Sin embargo, al abordar el tema con las mujeres reunidas en Centro Metas, verificamos que no es lo mismo con guitarra que con violín, y definitivamente, este testimonio tiene acompañamiento de violín.

“Para mí, ese wasá (whatsApp), me ha abierto todas las puertas, me ha ahorrado dinero y tiempo, y hasta he aumentado mis ventas”, cuenta emocionada Rosa Elena.

“Antes, para hacer una reparación yo tenía que ir donde el cliente, revisar y hacer una cotización, lo que se podía tardar varios días, ahora yo solo le digo a Lisa (la administradora de Centro Metas) pídele su wasá, y en un par de horas tenemos el trabajo acordado, porque ya he visto fotos, he evaluado y hasta le he mandado un dibujo de lo que pretendo hacer, además de su cotización”.

Milagros Séipio
Sin embargo, aunque ahora la historia se cuenta con risas y regocijo, fue un duro proceso de aprendizaje, a veces atemorizante, como resalta Milagros Séipio, identificada como la tecnológica del grupo, una artesana feliz que ha apoyado a las demás en su viaje sin retorno al mundo de los encantos tecnológicos.

“CE-MUJER nos ha dado la oportunidad de acceder a la tecnología, porque los hijos ya no tienen tiempo ni paciencia con una para enseñarle y no es solo lo del WhatsApp, también están los programas de Word, PowerPoint, Excel, pero con lo de las redes sociales ha sido bueno, nos permite hacer más cosas en menos tiempo, estar en contacto con otras personas”.

“La experiencia de ayudar a las demás mujeres ha requerido mucha paciencia, pero con amor se puede todo, y me gusta hacerle saber a mis compañeras que todas somos importantes y que son procesos de crecimiento”, señala Séipio, con su gran sonrisa y su hermoso pelo alborotado.

 “no fue fácil, eso es verdad, pero ha valido la pena, ahora yo me comunico por wasá y tengo mi Facebook por donde yo subo las fotos de mis productos con precio y todo”, concluye Rosa Elena.

Contar la vivencia particular de estas mujeres, significaría crear un gran libro de historias motivadoras y de crecimiento, con capítulos especiales para la bombera, una mujer menuda, electricista, que ha criado a su hijo especial con su solo esfuerzo, y que de paso hace lindos tallados en madera y presta servicios en el Cuerpo de Bomberos.

O de Esmeldis Alcántara, una psicóloga que se hizo artesana de la madera y ahora combina ambos saberes, además de transmitir sus conocimientos salpicados de auto valoración y crecimiento personal, o de Lisa, la administradora de la tienda, recién contratada y que mira con ojos de admiración a Rosa Elena, porque es “mi ejemplo a seguir”.

Mientras tanto, en la tienda de Centro Metas toda persona puede encontrar un pedacito de estas mujeres a través de muebles y artesanías, fabricadas con amor y esfuerzo.


jueves, 13 de octubre de 2016

Centro Metas

Mujeres en trabajo no tradicional

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Ana Sofía Rojas trabaja en la fabricación de un mueble

Centro Metas fue primero un sueño sin nombre que nació a raíz del primer curso sobre trabajos no tradicionales que ofreció CE-MUJER, una institución que trabaja para  mejorar la calidad de vida de las mujeres, por el año 1996 en Katanga, un sector de Los Mina, en Santo Domingo Este.

Se trata de una tienda de muebles y decoración que está en Los Mina, sin embargo, Centro Metas es mucho más que eso, pues como su nombre lo indica, es la culminación de muchos esfuerzos, de muchas ganas y sacrificios, es un logro de la Asociación de Mujeres Técnicas en Trabajos No Tradicionales –AMUTEC-.

Ana Sofía Rojas, de AMUTEC y  parte del Consejo Administrativo de Centro Metas, nos cuenta que una parte de las mujeres capacitadas en ese curso sintieron la inquietud de seguir aprendiendo y de poder ejercer el oficio para el que se habían capacitado.

“Nos reuníamos periódicamente y Elsa, de CE-MUJER, dijo un día que a ese grupo había que ponerle nombre, porque cada vez que nos reuníamos, hablábamos de lo que queríamos, de nuestros anhelos y siempre sonaba el deseo de tener un sitio donde todas pudiéramos llevar y vender nuestros productos”, relata Ana Sofía.

Así es que nace AMUTEC, cuna del sueño de tener un lugar que fuera de todas, “finalmente logramos un financiamiento de OXFAM para comprar un local, pero ahí empezó otro proceso, pues no encontrábamos un lugar adecuado para lo que queríamos y teníamos un tiempo límite, o debíamos devolver el dinero”.

Y esa fue otra etapa que unió a estas mujeres, pues todas se dedicaron a la búsqueda de un lugar, hasta que un año después dieron con una casona en la calle Juan Pablo Duarte número 64, en Los Mina, donde finalmente se instaló la tienda que hoy exhibe y vende los productos de mujeres técnicas y artesanas de AMUTEC.

La tienda Centro Metas ofrece una variedad de artículos fabricados por mujeres
¿Tiene el Centro Metas un taller común donde las mujeres hacen sus trabajos?  Esa es la pregunta obligada ante la vista de tantas piezas hermosas, como un coqueto sofá cubierto de cojines, una mesa alta con botellas decoradas, espejo con marco de piezas marinas, o ese mueble a medio hacer, con una grapadora hidráulica que luego vemos manejar diestramente a Ana Sofía.

“Ese es el próximo paso” asegura, “nuestro deseo es conseguir apoyo para construir arriba (en el segundo piso) un taller que pueda ser utilizado por todas las mujeres, porque usted no se imagina cómo es esto, yo tengo la salita de mi casa llena de muebles a medio hacer y cuando termino uno, lo pongo sobre la mesa del comedor para poder hacer otro”.  Y esta es una experiencia común, corroborada por las sonrisas de complicidad y los gestos de asentimiento de las demás mujeres.

Para describir la tienda, dicen que esto es un negocio donde las mujeres traen sus productos a vender, del que la tienda se queda con un 10% para los gastos administrativos, tales como pago de energía eléctrica, agua, y un aporte a la persona que hace las funciones de administradora.  “Esto es para ayudarnos a las mujeres que no teníamos ninguna opción de trabajo ni de ingresos”.


Una capacitación en trabajos considerados no tradicionales para mujeres abrió las puertas a un camino de superación personal y económica, pero su propio tesón, dedicación y esfuerzo las hace seguir adelante, dando lo mejor de cada una en las piezas que reparan o fabrican, asumiendo con gallardía los papeles que les asigna la vida.